
Fantasma: a veces, cuando apareces y tu figura es tan real, tu aroma se me mete dentro y perdura incluso hasta cuando vuelves a estar ausente. Es un estado concurrido el que mi memoria no retenga el diseño de tu rostro y se pierda en el tiempo intentado dibujarte, retratarte con defectos, con esos detalles que te hacen tan penetrante y exótico. Si tan solo desaparecieras por completo para extrañarte de verdad o por lo menos reconocieras tu taciturno movimiento y dejaras de hacerte indispensable en mis decisiones. Deja de preguntarme, si no estarás para ver la respuesta, deja de soñarme y de pensarme. Quiero creer que tu olvido mentiroso se debe al desahuciado desierto del desamor y no a una sucia estrategia para mantenerme en el laberinto de tu corazón.
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